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Compartir vs Competir. Reflexiones de Teresa Cassagne

By 13 abril, 2016 No Comments

¿Qué nos define como profesionales? ¿La Abundancia o la Escasez?

En todo ámbito de la vida – y sobre todo el profesional -, pareciera que se esgrimen dos grandes posturas: la de creer que debemos cuidar y controlar con todos los recursos que tenemos a nuestro alcance todo lo que sabemos hacer y logramos – sin dejar que nadie nos lo quite o utilice -; y la de creer que sólo lo que sabemos y logramos cobra real sentido y se multiplica en abundantes bienes de todo tipo, cuando estamos dispuestos a “partir” en dos, tres, cuatro e infinitas personas, eso que atesoramos. Es decir, cuando estamos dispuestos a relegar y “perder” algo, por el bien mayor de hacerle bien a muchas personas y profesionales con aquello que sabemos.

Pero algunos preguntarán: “¿cómo “asegurarse” de que en el com-partir con alguien no estamos perdiendo?”; “¿cómo controlar de que no nos están quitando algo, robando las ideas, robando los clientes?” “¿No es lícito competir?” Sí, es lícito competir, pero siempre compartiendo.

Durante todo mi recorrido y hoy en mi día a día profesional, llego a la conclusión de que es literalmente imposible controlar esto, y que estar pendiente de que no nos quiten nada, sólo nos saca de nuestro foco: llevar a cabo la misión para la que estamos y fuimos hechos, para construir y estar al servicio de las personas y las organizaciones. De nada sirve pararse en el paradigma de la escasez, donde sentimos miedo de que nos saquen, miedo de que nos copien, miedo de que nos ignoren, miedo de quedarnos sin nada!

Si hay algo de lo que estoy convencida es de que el paradigma de la escasez no nos conduce a ningún buen puerto: nos genera miedo, ansiedad, desconfianza constante hacia nuestros propios socios, colegas, colaboradores, nos saca el foco de nuestro trabajo, y sobre todo, nos priva de lo más preciado para un profesional que es compartir conocimiento, actualización, experiencias, expertise, buenas prácticas. Sí, nos priva de lo más esencial que necesitamos como al aire. Nadie puede crecer en su profesión si no comparte, genuina y generosamente, lo que sabe, lo que aprendió, y lo que descubrió.

Sí, entiendo que muchos dirán que esta postura es una utopía, porque en el mundo real todos piensan sólo en sí mismos y en sacar el mayor provecho para sí. Sí, es una realidad y no la niego. Pero también es una gran verdad que la Abundancia trae más Abundancia, que lo que damos, aunque nos lo copien o reproduzcan, nos volverá siempre por otros lugares y personas, y multiplicado por infinito. 

Cuando compartimos, crecemos en conocimientos, y cuando crecemos somos mejores profesionales.  Cuando compartimos, abrimos un canal donde le permitimos a una fuerza que nos trasciende, regalarnos mucho más de lo que dimos.

Nuestro día a día profesional y nuestro crecimiento dependen esencialmente de estas dos posturas: la Abundancia o la Escasez, la Confianza o la Desconfianza, el Compartir o el Competir.

Teresa Cassagne
Consultora en Comunicaciones Estratégicas Integrales, Cultura y Marcas
Fuente: COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL, HOJAS DE RUTA